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lunes, 7 de enero de 2013

Consejos a Don Juan...


Amarra detrás del cerebelo a tus ojos,
para que las musas que los atraviesan,
pasen desapercibidas como los rastrojos
y verás cómo las palomas por ti se embelesan.
 
En un costal con cerrojo, mete los malos pensamientos,
en una bolsa sin aire, mete el fuego de tus pasiones,
en un plato de barro, echa la saliva de tus besos,
en un ataúd de navajas, el mal hábito de tus emociones.
 
Convierte tus ansias en un mar de espera:
manso cuando no hay mareas en el huerto,
feroz cuando la ley es una leona de uña fiera
y frío cuando el camino es cama de muerto.
 
Desnuda el vientre del respeto,
sangra junto al parto de la dama
y denota si soportarás a un feto,
postrado en el martirio de la cama.
 
Escucha al rugido de la generación,
observa el despertar del fénix,
sacude el polvo de nuestra generación,
y déjale las fantasías al gato Félix.
 
Respeta porque te recuerdan,
busca ayuda para ser diferente,
para que tus actitudes no te remuerdan
y tu comportamiento sea referente. 
 
No escuches hablar a la guacalchía,
mejor escucha un buen tenor,
que canta con alegría,
y casi todas las veces con amor.
 
Compórtate en este mundo perro,
podrías cacharte una mordida,
ponte los zapatos y agarra el fierro,
que mañana pelearás por tu vida.
 
Disfruta de un buen cóctel de fruta,
junto a la dama que realmente amas,
remueve los escombros de su gruta
y no hagas temblar a otras camas.

Escucha al viento que te habla,
escucha las palabras del puente,
clava tu alma a una tabla,
para que un día seas una fuente.

domingo, 6 de enero de 2013

Visión del espejo


Es increíble como las pulgas del arte, succionan el interés de un animal, el humano se admira; mientras la Pity tiene comunicación con la materia muerta que le dio vida a un ente, yo me pregunto: ¿dónde está el interés?, ¿dónde está la valoración?, ¿dónde está aquel humano que observa?, ¿dónde está la retina del águila?; por allá el barro olvidado, se pierde su figura y sus hermanos cántaros sollozan en el tabanco de las aceras; cae la lluvia a cantaradas y el barro se moldea asimismo, ya que no hay manos ni ojos que lo divisen. A lo lejos veo al Sol que fue pintado en aquel cuadro del orbe, su fuego se ha disminuido, la llama se ha desaparecido, y por ende la Luna ha enmudecido. Sólo el olfato le hace falta, me dijo la Pity, ─yo le dije: sólo el soplo de la vida le hace falta, sólo acompañar al hombre le hace falta, sólo orinar los afiches de los políticos le hace falta, sólo pasarle las pulgas a su admiradora le hace falta; pero observando bien, este cuerpo inerte ¡está vivo!, mis cristales lo ven ¿y los tuyos? Tal vez, cuando quites el harapo que llevas en los ojos, veas la claridad de lo más relevante, verás cómo la bóveda celeste se abre al paso de tu visión y verás cómo las estrellas te sonríen como las hienas. Me sonríe la risa cuando los humanos reconocen el arte cuando la ven, ahora el soplo de la brisa acompaña mi respiración: los suspiros se convierten en letras, las pulgas de la Pity se han convertido en un poema de espejo, que refleja la verdad y los sonidos crudos del eco, un vacío que se ha llenado con la prosa que hoy mis neuronas han recreado y, que el Alfa y el Omega bendiga a los animales y a los humanos que piensan con certidumbre.      

sábado, 5 de enero de 2013

Reconocimiento posterior


Ahora que mis huesos se han convertido en osamentas que adornan los cimientos de mi tumba sin epitafio; soy recordado en las antologías que gritan, gritan mi nombre, gritan mi seudónimo; cuando en vida no reconocieron a este vate que sufrió por su terruño, sufrió junto al mástil de las barcazas que todavía navegan en medio del desierto del Pacífico; el espectro que acompañaba a mi alma, solloza también en el taburete, ese taburete que fue el compañero durante muchas batallas, batallas que libré junto al abecedario a plena luz del fogón, fogón que todavía arde en los corazones de los vates que están naciendo, naciendo para vivir, no para morir en este averno sin profundidad alguna. Ahora meditemos sobre el arte que por vuestros ojos pasa, pasa desapercibida, pasa como el cierzo por el conacaste; aunque el conacaste disfruta de la brisa, vosotros no disfrutáis del arte que os ofrecen nuestros artistas nacionales, que comienzan como novatos y terminan siendo profesionales que se pierden en las páginas del afiche donde fueron anunciados; sabéis que también hay que reconocer a los artistas internacionales, pero no abolís las malas artes que a diario demuestran los que ponen por el piso el nombre sagrado de las mujeres. Meditemos sobre los calendarios: cada día que pasa por el colador, es un día más, donde el chingaste existe; sin embargo, amarremos el día a la noche, para que haya armonía y la luz carcoma a la obscuridad; así, mientras la luz esté viva en cada torrente del cerebro, haya una esperanza de raciocinio en las mentes inertes que ahora ven; ya que luego con esto, atisbarán el valor precioso del arte en todo su esplendor.       

viernes, 4 de enero de 2013

Soneto a la brújula


Me pregunto: ¿dónde está la hostilidad?,
esa hostilidad que al leer se muestra,
¿dónde estará la oscura verdad?,
¿acaso finge ser como la vuestra?
 
Me encuentro ahora en la tertulia del litoral:
los guijarros parecen de hiedra,
las aguas un desierto de roquedal
y los tabancos se hunden en la tundra.
 
Ah, el añico de la brújula en el pecho,
no encuentra a su hermano en el espejo,
sólo a la muerte sentada en su lecho.
 
En estos momentos el imán es derecho
y en el libro de la brújula hay un consejo:
lee y no termines siendo un desecho.

jueves, 3 de enero de 2013

Melodía del cuaderno


En aquel cuaderno todavía escucho el eco del día que fue testigo de mi liberación, se desangra con una oleada de canciones cada vez que lo abro; se pone el Sol en medio de aquellas nalgas, y la ventisca que proviene de los pinares, azota las praderas del barrio, el aumento de temperatura se eleva con el carbón de las llantas y los moscardones quieren comer más de lo que comen; los azacuanes no se hacen esperar y ocultan el cielo con sus plumas, se ha tornado más negro el cielo y al parecer la tormenta no quiere cesar; pero mi cuaderno sabe algo: sabe que la señal de alto es roja, sabe que los bonos son un regalo, sabe que la mayoría de hormigas se esfuerzan por pagar una tarifa, sabe que los dueños de las máquinas no les importa el sentir de los que sienten el golpe, sabe que muchas infracciones han quedado impunes, sabe que muchos cinturones sirven para amarrar la botella de Muñeco. Las alas del abecedario no se cansan de volar, atisban hacia abajo y golpean con fuerza sobre las nubes y el martillo de la justicia se pone a favor; la sala de los andenes se llena de cuervos, charlan sobre los negocios, pero no reflexionan de los efectos adversos; tras la pared del andamio, el loco se vuelve loco con las ganancias; sin embargo, no muestra la felicidad de la risa, que le causa el billete verde que esconde en los bolsillos del banco. Ahora el gobierno tiene la culpa, aunque siempre la ha tenido, pero no de todo la tiene; supongo que el imán metálico, es un ladrón más que está suelto en los andenes.                

miércoles, 2 de enero de 2013

Acróstico a la sartén

Pintura de Joseba Gonzalez Carpallo
 
Escondida entre los cañaverales de las generaciones:
los ladridos no se detienen, pero logra escalar los peldaños del traspatio;
señala que su miel puede gobernar sobre la sal,
enloquece a las campanas que resuenan con el eco,
xenofobias y discriminaciones son el plato del día;
oculta, pero se alza contra el moho de las fronteras mediocres,
disfruta un orgasmo proveniente del amor verdadero, 
extrañamente, existen entes que luchen por su lucero;
bruscamente, el falo arremete e inflige temor a su víctima,
intenta ser más macho, pero termina siendo un perro,
logrando que la sociedad femenina lo odie,
esto hace que la saliva nos escupa también a nosotros;
sin embargo, esta sartén que hace temblar el aceite,
es la más fuerte y no las más débil,
logra cocinar cualquier objeto grueso,
masturba las emociones que el hombre no logra,
atisba la importancia que guarda siempre, 
soporta el parto como una guerrera de mil batallas;
fugaz se torna cuando lo infiel se muestra en los andenes,
un suspiro no es suficiente para la musa,
es imprescindible valorar lo importante;
ruego al Todopoderoso que el machismo desaparezca,
tomando como base la fuerza y el cuido de la relación;
enalteciendo con orgullo a las musas del océano inmenso.

martes, 1 de enero de 2013

Portafolio


Mientras la acumulación de heridas en mis párpados se hace más grande: he ido fabricando mis propios anteojos, para ver más claro dentro de la bola de cristal, he puesto mi cincel a trabajar en los escombros romos, he puesto clavos en mis dedos y martillo en mi cerebro; sin embargo, todavía dudo de los candelabros que iluminan mis pupilas en las faldas de la noche: sospecho que me vigilan, sospecho que tienen algo contra mí, sospecho que están ahí esperando un descuido, sospecho del fuego que se posa en su propio cadáver. Después de todo, viene algo que sangra, pero que sangra más durante el verso avanza; es inevitable esperar de un poema caótico, a una ilustración que no se acople a la felicidad, que describa fríamente a la realidad que se vive debajo de los puentes o que describa cada hueso con osteoporosis, ya agrietado por las injusticias de la materia. A pesar de todo, la hornilla sigue fabricando fuego en el carbón del poema, trata de poner en la cacerola todas las injusticias y servirlas luego en el plato de las soluciones. Ahora mi navío, se detuvo en la cárcel de las hamacas: las acequias tenían adornos en forma de grilletes, la letrina tenía una soga amarrada en la viga, la cama sollozaba junto a su almohada, los harapos cubrían la retina; todo esto es parte de nuestro sufrimiento, vivimos para morir, pero también vivimos para hacerle compañía a la Soledad. Ahora mi portafolio, yace en la estación del tranvía, espera el momento oportuno para llegar al destino próximo, con una sonrisa en la mano y con una esperanza en los rieles, seguirá su camino hasta llegar a las próximas estaciones de los lectores, que buscan leer y poner en práctica lo que leen.