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viernes, 18 de agosto de 2017

La cucarachita sucia


Cierto día
una cucaracha salió a bailar,
llevaba el pelo muy largo
y su cabeza era todo un basural.

Al regresar a su casa, 
cuál fue su sorpresa
al hallarla tan limpia
y de su techo tan fina.

(Desde ese momento
decidió ya no ser sucia.)

Ahora barre, limpia, 
hasta ella se baña;
su casita se ha convertido
en un hermoso teatro de hadas.

jueves, 17 de agosto de 2017

Ergástula


Justo ahora se abren las alas a la borrasca.
¿Qué patria podrá resistir la mirada desvanecida de las bandurrias?
¿En qué sofoco cabe la gota de sangre que acorrala las paredes?
Vivimos en un mundo deshabitado, cada resuello se torna una esfera de púas.
El río fluye sin pensar en lo que arrastra en su estómago.
─¿Acaso dejamos de respirar en algún momento?
Cruzo el puente, adelante siempre el susurro es inhumano,
subo y subo y subo los peldaños y despierta en sí una marejada,
un estuario donde caminan pedazos de aliento
y encierran la voz constante de los pájaros de la nada.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Trayectoria de la niebla


El viento sopla con lengua gutural.
─¡Tócame! El sol abre las cortinas de un nuevo día,
los pájaros del mal convierten el tiempo en granos de sangre. 
La vida en un rostro, un rostro en la vida, 
ruedan y ruedan sombras por las largas calles de la angustia.
─¿Hacia qué trayectoria hala la niebla cuando nace del trasiego?
Aquí florece el oráculo en grandes longitudes de estertor.
─¿Dónde podrán los niños encumbrar sus fantasías?
Observo y atisbo a mí alrededor, el mar lagrimea sin control,
mientras en las aceras suena la sinfonía profunda de las gárgolas.
Hoy en día, parece inevitable ensimismarse sin hablar con la muerte.

martes, 15 de agosto de 2017

Niñez en desuso


Se oye el susurro de hadas a lo lejos.
El cielo canta y tiñe los vestidos de la noche con mermelada.
En noches como esta una vez fuimos niños.
Jugábamos con pequeños sapos cubiertos de musgo
y atrapábamos luciérnagas en cestos que dibujábamos.
¡Ah qué noches aquellas! Las tumbas solo eran para las sombras,
la noche moría y brotaba un nuevo día como nace el agua de la quebrada.
(Abrid la puerta al camino, tocad la aldaba del viejo umbral. 
Dejad de hundid vuestros cuchillos en la piel de las orugas.
El mundo ya pronto acaba, dejad que la luz respire una vez más.)

lunes, 14 de agosto de 2017

Metal sin velo


Un barco fluye
en las aguas que rondan
y rondan entre mi sangre;
un pez ahoga sus penas
y mi alondra recoge con sus alas 
toda herrumbre rasgada por la noche.