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sábado, 31 de mayo de 2014

viernes, 30 de mayo de 2014

Arcoíris callejero


En la calle la basura abunda,
como el calor en la alfombra absurda;
todos somos escarabajos
llevando lámparas y ojos falsos.

Los niños gritan la golpiza
que les propina el analfabetismo,
mejor enseñémosles las vocales
y derrumbemos sus precipicios.

Pintemos la "a" de amarillo,
mientras pintamos la "e" de verde encendido;
sigamos con la "i" que ya está enojada
porque creía que le habíamos olvidado;
ahora la "o" viene delgada,
démosle un poco de rojo manzana
y esperemos a la "u" porque ya se fue a la cama.

jueves, 29 de mayo de 2014

Al final de la canción


Y qué se me importa a mí,
que los pájaros no vuelen.
De "Canción final" - José María Hinojosa

Y qué si me importa a mí,
que los árboles sean luz.

Y qué si me importa a mí,
que del vértigo brote paz.

Y que las aves más viejas,
dejen volar a las más jóvenes.

Si jardines hay diversos
y están repletos de acrobacias.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Hipérbole


(Arrecia la lluvia en mis párpados.)
Esta vez, nos fuimos a la cama sin ósculo,
sin luciérnagas, nada más con muchas oscuridades sin fecha.
Frente al moho, vos y yo, tiritando hasta el hueso;
te cuento, que incluso hasta los tatuajes ahora son santos,
caen muchas lágrimas de sangre en el granito del espejo
y también las papalotas se han convertido en un tufo sin cura.
Desde ahí, me observas y observo tus ojos de paso,
¿acaso tienes miedo de escuchar lo que voy a decirte?
Era una noche aciaga, nefasta, impávida, inasible,
teñida, fétida, estertórea hasta el pómulo,
llena de escarabajos y topos con agujeros en el alma,
llena de escombros y cabritos profanadores de vida;
hasta aquí, todo iba encaminado al tártaro,
hasta que un torogoz se posó en mi ventana
y me dijo que dejara de escribir tanta plusvalía.

martes, 27 de mayo de 2014

Turbación


Es escalofriante cuando de la saliva surgen los insectos.
La metamorfosis ya no es una manera de evolucionar. La muerte.
En este triángulo, los vértices han sobrepasado las cifras
y esto sube la tensión y el miedo del miedo a morir.
Las horas avanzan acribilladas, mientras el viento susurra
y a la vez lamenta que todo esto esté ocurriendo.
(Desde aquí, se ve la tormenta, esa tormenta en descomposición.)
De nuevo los periódicos fueron elaborados con restos de cadáveres
y los árboles lo saben, pues ellos fueron testigos del exterminio.
Al final, uno no sabe se vive o si deambula con una tumba en la espalda;
después de todo, polvo somos y en reminiscencia nos convertiremos.

lunes, 26 de mayo de 2014

Sublimación del frío


Para André Cruchaga

Mientras el país avanza como una tortuga ecuestre,
vos, te inyectas cocaína en el entrecejo;
¿en qué pozo se almacena la sangre de los días?,
¿en qué retina la muerte ha hecho su nido impávido?
(La ausencia de la cura hace más brutal la ópera.)
Agazapado, con el cuerpo desnudo y la cabeza adolorida,
sigo escribiendo esas cosas que alguien no pudo escribir,
esas cosas que duelen como una aguja en la retina,
esas cosas que a los muertos se les olvida gritar
y que el viento se lleva hipócritamente hasta su cubil.
Sigo aquí, hincado, frente a la silla inexistente del automatismo,
con la garganta acurrucada en las digresiones,
con el alma quebrada en mil gerundios;
sin embargo, la noche toca a mi puerta
y sus órganos los trae envueltos... en una servilleta.

viernes, 23 de mayo de 2014

Carrusel de nubes


Estoy en la montaña
contando nubes
y el cielo dibuja más figuras;
yo las bajo con un lazo
y de inmediato
las amarro con dulzura.

Así voy formando mi carrusel,
un carrusel que funciona con el viento;
entre tanto, cuento lo que veo:
voy contando despacio, sin recelo
y lo primero que veo es una tortuga,
en segundo lugar viene dormido un conejo
y detrás de su rabo una jirafa,
es una fiesta ─dice el gato que va en cuarto─;
de pronto en quinto aparece un pato
haciéndole un relajo al que va en sexto,
es un gusano a punto de salir corriendo
porque de último un gallo viene muy hambriento.  

(Contar nubes es una buena herramienta
para imaginarse animales que representan
una gran importancia ante nuestra vivencia.)
Hemos terminado de contar nubarrones,
pero mañana por el aguacero lavaremos calzones.

jueves, 22 de mayo de 2014

Quizá...


Motivado por mi esquizofrenia
me embarqué en este viaje,
un viaje sin retorno ni balance que valga;
un mundo donde nadie baila
y cualquiera se muere de hambre;
un mundo de sal, sí, un mundo,
un mundo isla, mundo con páramos en cada glándula.
¡Es ahora o nunca! ─Me dije a mí mismo─.
Las escorias y el viento (que juntos matan) hundieron mi navío,
ahora solo sigo el sonido de las caracolas; soy un náufrago,
un prófugo de la justicia, un cazador de iniquidades;
sin embargo, ¿qué antiguas respuestas hay en esta arca?
Aún no lo sé, incluso escribo símbolos con mi saliva
y enhebro los granitos de ponzoña que horadan nuestros días.
(Después de ti, otro astillero lleno de fluctuaciones.)
Al fin y al cabo, la conformidad nunca fue alborada,
sino un atardecer vestido de hipócrita hasta la coronilla.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Ilusiones


Quiero pescar a la Luna
en ese viejo estanque
y colgarla en mi cuna distante,
mientras los pajarillos bailan
y retozan con sus alas y flautas.

Quiero pescarla,
el tiempo pasa y no descansa,
sigo esperando a ver si cae en mi trampa;
sin embargo, ella no se mueve,
aunque las ranas reboten
y las libélulas patinen en su cráter.

(Yo, le pido que muerda el anzuelo.)
Ella, desaparece al llegar la mañana
y es ahí donde mi ilusión la extraña.

martes, 20 de mayo de 2014

Repertorio de sangre


Vivo encerrado en este elipsoide de insurrección (y no sé por qué);
sin embargo, comienzo a creer en las luciérnagas, trenes de la noche.
Frente a mí, la lluvia se encierra en su ataúd recalentado
(y vos) junto a mí, transfiriendo los datos de una evocación a otra;
─yo, siempre sigo dudando entre hacer la diferencia o volverme diferente:
mis pensamientos aún no están lo suficientemente ordenados como mis dientes,
pero saben cuándo desgarrar el blues fatídico de las sombras... sin sombra.
(Tras el espejo, la luz de un difunto casi borrada por el polvo.)

lunes, 19 de mayo de 2014

Pan cotidiano


Mis travesías (no hace mucho) habían olvidado el sabor,
ese sabor endemoniado del mirto y los cipreses;
¿qué destino nos espera en este mundo de gangrenas,
dónde caben nuestras lágrimas y las de los que lloran a rabia limpia?
(Sobre el asfalto ─la sangre, el vaho y la copa de hule quemado del Sol─.)
Mis ojos, ¡ay mis ojos! Ya no escuchan ni oyen el hierro de la justicia,
¿acaso estoy quedando ciego o es que la cifra de ritos sin nombre
(o la muerte) han puesto un número en mi retina casi hundida?
Esta sonata que la muerte me ha hecho tocar: es un blues sin nombre,
una copa de vino intoxicada, una escobilla enraizada a la médula,
tablatura donde quizá interprete la respuesta a todo este teatro absurdo.
Al final, solo nos queda esperar nuestro turno, mientras descienden las nubes.

sábado, 17 de mayo de 2014

viernes, 16 de mayo de 2014

Trueque


Quiero cambiar el ábaco,
ese que cuenta las lágrimas del cielo
por una olla llena de nubes y sonrisas;
quiero colgarla frente al espejo,
llevarla conmigo a todas partes
y regalar un poco de eso a los descalzos.

Mientras el tigre y el venado
danzan juntos (tum-tum) (bom-bom):
quiero recoger en los campos
esas cosechas gordas de Sol
y cambiarlas por unas sandalias
forjadas en plástico y sudor. 

¡Ay de ti Sol!
Si me da por cambiarte
por unos cuantos gusanitos de luz.
¡Qué será de ti amigo Tonatiuh!
¡Qué será de ti amiga Ixchel!

(¡Ay de mí que solo de ilusiones se llena mi corazón!
Y ahora el cusuco, ¿de qué se llena el cusuco?)
Ustedes sabrán responderse con facilidad;
pues no hay que saber mucho ni comer mucho,
para saber que tenemos que cambiar de actitud.

jueves, 15 de mayo de 2014

Estigma


Languidecen los periódicos ante las mordidas,
la basura se acumula en la jeta de los rumores;
mientras tú, respiras de la herrumbre de los ríos,
arden las pupilas frías de la herida ─tiritas─ y entras al sueño,
al coma inundado de látigos, al vaivén terrible de los vientos.
(Sonrío. Sonríen las polillas. Sonríen mis trapos a la deriva.)
Es cierto, en las fisuras inconformes de tus pezones:
el moho juega a triturar la savia de todos tus órganos.
Pero el Sol se emputa con nosotros mientras hablamos, tú me dirás:
(qué importa el Sol, qué importa la Luna, qué importa el cielo,
qué importan las nubes, qué importan los ríos, qué importan los mares,
qué importan los  bosques, qué importan los pobres, qué importan las leyes,
qué importan las lágrimas, qué importan las muertes, qué importa mi saliva;
después de todos estos sinsabores, ¿qué importo yo y mis torturas estigmáticas?)
Me quedo en silencio ─te observo─ y el silencio vuelve a mi garganta.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Andar a pie


A pesar de las cucarachas y los acertijos,
aún sigo creyendo en las carcajadas del cielo;
me niego a creer en los panfletos del idealismo,
ya no hay nirvana, salvo páramos ingeniosos, bisturíes, brochas
y en el limpia lengua, el llanto hipócrita del paraguas.
Traigo un puñado de palabras bajo mis uñas,
traigo retortijones en el cacaxtle sombrío de mis digresiones
y tú ─por cierto─ ¿Qué estás haciendo ahora?
(Adentro, corbatas se juegan las retribuciones del pueblo,
mientras lo inhóspito hace de las suyas y pincha los andenes.)
¿Acaso los sesos tienen un precio especial en las pancartas?
Tratemos de elevar más piscuchas, platiquemos con nosotros mismos
y entremos a la encrucijada de los despojos; después de todo,
casi hemos fallecido, pero el hijillo demanda a la intemperie;
nada más nos queda, horadarle la cabeza a las lagartijas
y entregarle un sosiego... a la clase sin clase.

martes, 13 de mayo de 2014

Retornos


Quiero volver al tiempo donde los aviones aún eran pájaros. 
Volver al calendario donde los peces formaban todo un arcoíris.
Quiero leer el registro donde las erupciones aún eran vírgenes.
Volver a los días donde el Sol se encariñaba con las flores.
Quiero volver a los meses donde el capitalismo estaba en pañales.
Volver a los segundos donde las estrellas no experimentaban la muerte.
Quiero volver a los minutos donde el crepúsculo se marchaba sin mancha.
Volver a la era donde las redes sociales eran tertulias auténticas.
Quiero volver a los años donde uno se imaginaba a las orquídeas sin pétalos.
(Volver al momento donde el pájaro repicaba la hora de los bosques.)
Quiero volver al periodo donde los niños jugaban a elevar sus sueños.
Volver a la época donde los raudales del cielo saciaban los campos.
Quiero volver a la etapa donde los viejitos eran más sabios que los buitres.
Volver a la temporada donde la primavera estornudaba por tantas flores.
Quiero volver a la fase donde los tecomates guardaban su Antártida.
Volver al instante donde el arcoíris aún no era influido por las letrinas.
Regresar al sendero donde los árboles aún conservan sus derechos.
Quiero volver y aún no encuentro el camino; sin embargo, he de hallarlo
y tú serás testigo del soplo y de las llaves que entreabrieron las cenizas.

lunes, 12 de mayo de 2014

Al fondo a la izquierda


La historia en el pellejo de los andenes.
Chancletas muriendo en silencio tras el rastro desvanecido de sus hijos.
Aquí, el estertor mueve los cafetales, la angustia desangra las moliendas,
mientras el ajetreo es el pan diario de los días. (Solo el reflejo deambula.)
Y yo con mi arpa cantando, casi lleno de alegría, casi al borde del éxtasis.
─Tenemos por río ─el hijillo─ y por respiro ─el cáncer crónico de la Tierra─.
Sin duda, vagamos en un mundo de vértigos, ixcanales, laberintos,
acequias que nos llevan a otras acequias, miseria que nos lleva a otra miseria,
escorrentías que nos llevan al delirio y al ciprés de las tumbas sin nombre.
Al final, todo se vuelve símbolo, cada quien guarda el tiliche que le conviene.

domingo, 11 de mayo de 2014

viernes, 9 de mayo de 2014

Camelia


Bajo los cielos: la flor se estira como los gatos al despertar,
el cayuco bosteza, mientras las magnolias se abren al paso de las abejas;
¡ah, cómo lloran de felicidad las nubes!, ¡cómo pasan las garzas!
Tú, amor, observas la alegoría de la primavera,
no puedes creer que aún sobreviva tanta hermosura bajo la saliva.
(Aún creo en los topos de obsidiana, así como en los laberintos del espíritu.)
Yo, nunca creí en la promesa de las armas, tampoco en la burguesía de las tarántulas;
ahora solo creo en los petates y en los estertores bajo los puentes de la herrumbre.
Después de todo, siempre he pisoteado la indiferencia de los buitres,
he caminado con un tiro al blanco en el pecho, pero nunca he olvidado mis armas:
la pluma y el papel con los que pespunto cada asfixia que inician los pudientes.

jueves, 8 de mayo de 2014

Amor absoluto


Túuu... mi blasón, mi estrella.
Solo túuu... mi vida, amor absoluto.
No eres ni la octava, ni la séptima,
eres la primer maravilla del mundo.

Me viste crecer como el Sol a las flores.
Me viste sollozar como la Luna al lobezno. 
Me viste sufrir, enderezaste mi rebeldía.
Siempre eras mi arrullo en las noches de tormenta.

Cuando caía o tropezaba o gritaba cuando algo me dolía,
siempre eras tú la que con sonrisa curaba mis heridas;
a veces pienso en los ratos de angustia que te propinaba,
me castigabas con el brazo duro, pero siempre con ternura.

¡Ah, amor mío! Aún recuerdo todas tus enseñanzas,
tus castigos, tus besos, tus abrazos, tus consejos,
todo lo recuerdo como si ahora hubiera sido.

No me alcanzan las veintisiete letras del abecedario,
para demostrarte todo mi cariño, sin embargo,
quiero decirte con éstas: ¡Qué eres la mujer de mi vida!

miércoles, 7 de mayo de 2014

A Walt Whitman


I
No dejemos que nuestras hojas caigan junto al otoño.
No permitamos que más guerras arruinen las pupilas de los ángeles.
No perezcamos en este laberinto de piedras y leones.
No le demos paso a la corrupción vestida de saco y corbata.
Nunca dejemos de soñar, soñemos hoy, luchemos,
para que el día de mañana florezca un nuevo Sol.

II
Muchos viven bajo la opresión de las cadenas del silencio.
No hay que ser conformista. Sin embargo, valoremos,
valoremos hasta la cosa más sencilla sobre la Tierra.
Seamos humanos, seamos mariposas,
seamos impacientes, no nos humillemos ante las libélulas.

III
Piensa en ti, en los hijos que has de tener, borra tus fracasos,
pero aprende de ellos; digo que luches ─pero no contra tus hermanos─,
lucha contra las víboras, contra los buitres,
pero no olvides que ellos también tienen derechos.

IV
(Yo y mis gritos estamos en el traspatio del otro mundo.
Quizá ya nadie los escuche, pero aún sigo aquí,
con la esperanza de que la poesía trocará hasta el infinito.)

V
Pienso en ti, pero a la vez pienso en mí,
ya que no se puede huir de uno mismo.

VI
¿Acaso crees que me había olvidado de ti? Jamás ha existido el olvido.

martes, 6 de mayo de 2014

Eclipse of blood


Claroscuro. El alma de las tinieblas aumenta cada segundo.
Nosotros. Los animales en la utopía de vivir como humanos.
Vosotros. Desparramáis vuestra sangre, lloráis y aguantáis todos nuestros yerros.
Caos. Reina la zarza en esta época de ixcanales, mientras reinvento el horizonte.
Religión. Somos discípulos de ira ─el oráculo me lo dijo por medio del silencio─.
Excitación. Leemos los lamentos y el crujir de osamentas con placer colosal.
Aquí, la muerte juega a la marcha fúnebre, y nosotros: ¿a qué jugamos?
¿Acaso la Palabra es solo para aquellos símbolos que tienen el alma obesa?
Es decir, el crepúsculo y la aurora, ¿qué diferencia hay en este lapso de delirio?
(Es la hora de recordar lo antiguo y revertir el efecto de la deshora.)
Coloquemos: la bandera de la sencillez al caballo blanco,
la bandera de la paz verdadera al caballo rojo,
la bandera de la solidaridad al caballo negro
y la bandera de la existencia al caballo sombrío.
Después de todo preguntarán: ¿y qué hacemos con el caballo de Atila?
A éste, hagámosle saber que tan grandes somos los chiquitos
y que tanto valor hay en un puñado de cardos sin luminiscencia.

lunes, 5 de mayo de 2014

Metafísica del trasiego


He visto las alas de la insurrección en tus confines.
He visto la inmolación, los escombros en las periferias de la ingle.
Te he visto blandiendo el odre de tanto espectro sin alas.

En los farallones intransitables del párpado: vos y yo, el tiempo
y sus innumerables símbolos sobre los tantos tatuajes de la sangre;
he sabido guardar ese vino en las botellas de la vigilia,
he sabido bordar besos de muerte en la manta del abecedario;
me duele, ¿a ti no? Me duele el dolor, me duele la orfandad,
me duele el pensar que te uso en mis digresiones,
en esa esquizofrenia póstuma del talpetate, me duele y duele tu silencio.
Sollozo. Aquí, se ve la indiferencia que tiene el claroscuro con los insectos.
(Yo y tú, esperamos en el atrio, mientras el tirano se acoraza.)
Al final nos queda ─amor mío─ arrancarle las patitas al sueño, tragarlas
y luego, regurgitar los despojos en el traspatio del insomnio.

viernes, 2 de mayo de 2014

Pauperización


En la ribera seca del párpado: la escorrentía frente al dolor que se amontona.
En esta hora: la lluvia sacia la sed del estiaje y cae agua en plato vacío;
mientras en el huerto, se masturba el idiota frente al vértigo de los pájaros. 
(Hoy en día, el espejo sigue empobreciendo al harapo del desarrollo.)
¿Qué horizonte puedo ver en tu pupila?
Cuando los ríos están hartos de tanta inmundicia, 
cuando en los campos ondulan niños descalzos, soberbias sepulturas,
cuando en las flores hay gotas negras y el colibrí muere de insuficiencia renal.
¿Cuántas chozas existen al borde del despeñadero?
¿Cuántos ermitaños hay todavía en los desperdicios de la burocracia?

─Cuando el río suena, algo lleva ─decía mi abuelo con risa triste─.
Es cierto, lleva las caras infinitas de la muerte, lleva la podredumbre,
arcoíris manchados con la alforja del eco; sin duda, empobrecemos
y a cada momento, Gaia llora con un cactus atravesado en el esófago.

jueves, 1 de mayo de 2014

Símbolos del espejismo


Muchas veces la queja se convierte en rumor de pájaros.
El eco, la marcha, una forma más de morir como caracoles.
Llueven plumas del párpado, lamento frente al espejo,
contienda entre las murmuraciones de las gárgolas;
tengo miedo de los idiotas, pero no me corro al enfrentarlos.
(En esta hora, la deshora con sus puchitos de inclemencia.)
Hay tantos pormenores en los bolsillos de las nubes,
que ya ni sé a cuál observar, ni a cuál hilvanar en las arenas.
¿Qué puedo hacer amor mío? ¿Qué esfinge debo descifrar?
¿Acaso hay algo que pueda usar en la cerradura del crepúsculo?
Esto no es más que la llave, un arca en tu pecho, lira que atormenta.
Por suerte, hoy amarre mis caballos al tronco de un arrecife,
mañana, me volveré a preguntar si las estampidas existen.